miércoles, 16 de septiembre de 2015

Canciones...

Miento cuando beso a otros, miento porque todas las melodías me hacen recordarte, las noches de desvelos, las llamadas a deshoras, el amor que florecía, tu sonrisa.

Sigues guardado en mi corazón, en los rincones musicales de cada músculo...
Extraño tu boca, de pez, húmeda, fuerte, succionadora de oxígeno y dadora de vida, extraño las verdades completas y únicas que profesamos.

Extraño verte enloquecer, perderte, y perderme...
Extraño que sea inútil, que las palabras ya no salgan de mis dedos, porque están ya gastadas, extraño tu carne, tu sexo y el amor, la poesía, los cuentos que me leías, pero aún más los que escribías.

domingo, 28 de junio de 2015

"Mohíno II"

Delirantes y obsenas son las orquídeas que te colman,
tú, dios distinto, elegido de entre  un puñado falso de hombres, 
de aquellos que interpretan palabras, 
pero no crean con sus manos, como tú.

Tú único y crédulo amor,
fantasma de alegrías,
muso de fantasías,
artista elegante de caricias,
interprete nefando de substancias epiteleales.

Hombre tierno intacto en el tiempo,
fiel a la memoria, como cocaína al corazón.

Músico único, dador de obsenidades únicas.
Antropólogo  imerso de mí corazón,
cuenta cuentos del viejo amor.

Corazón... sustantivo reprimido de luz (tú).


Mohino

Palabra nueva que emerge de entre cadáveres,
palabra emanada de la sutil y envolvente manera del viejo delirio.

Él perfecta y adaptada esponja musical submarina,
basado en las línea suscritas de la melancolía.
Él cuyo valor se halla entre letras, parafraseos de Pandemonium,
sútil Interpretación libre de Henry Chinaski.

Nés, qué ha de ser ese hombre de apariencia hipster,
cuya vida se ve asegurada por sus textos y carisma.

Nés suplemento imperfecto, apócrifo olvidado,
intrascendente, a la deriva del tiempo.

Por las aguas turbias del amar, Nés, querido
"tú y yo" se hunde en el subsuelo,
Nés, perdulario amor mío,
está canción tiene 3 tiempos,
el tuyo, el mío y el de Cárcamo.

Adiós.

domingo, 24 de mayo de 2015

Vacío

Sucede que en recientes días he recibido escritos y por su puesto también sucede que me son hasta cierto punto indiferentes. Sucede que ojalá esas líneas tan perfectas y planeadas fueran de otro y no de él.

Sucede que llegan clímax en la vida donde todo es vacío, el mirar fijamente el sol, caminar sin más, tirar la mirada al infinito donde todo sigue siendo vacío e indiferente.

Bienaventurados aquellos que caminan bajo la perspectiva de un reloj o un teléfono celular dictando y contaminando sus células, desafortunados los que nos perdemos del mundo e intentamos construir uno alterno, donde todo puede ser absurdamente blanco, blando y benevolente o de lo contrario tornarse gris e indiferente.

La felicidad efímera que siento al correr con mi fiel mascota no se compara en nada a la de momento alguno de este mes.

Me gustaría ahuyentar las malas olas, abrazar las estrellas y seguir cantando toda la noche, brindar por la osadía y al mismo tiempo impedimento de forjarme la necesidad de amar. En calidad de indiferencia he aprendido a sentir algo un día  y desaparecerlo tras el sueño contaminado de cada noche, resucitar al día siguiente y olvidarlo todo.

Por hoy ahorré lágrimas, aletargadas, ahorcamos besos, palabras e incluso ausencias, desde la primera paternal, hasta la última amorosa, ambas ya casi borradas por el aferramiento de la capacidad de desaparecer.

Hoy atenté contra mi memoria, la sometí a canciones, poemas y juegos de palabras viejos, el resultado fue evasivo, ya la  batalla ha sido ganada, al menos por hoy ganamos y salí invicta, sin rasguños y sin lamentos; así los círculos de melancolía se han cerrado y los de alegría marchitado.

Hoy, también soñé con música, con letras y desapariciones, hace días amanecí con la sonrisa propia de una niña enamorada pero con el corazón sepultado, sin las ganas o la pesadilla de intentar corresponder a él y sus agujitas, ya todos lo saben y nuestros abrazos autómatas no disimulan. Pese a eso me siento indiferente...



domingo, 17 de mayo de 2015

Domingo "familiar"

       Mi madre dice que soy poco afectuosa y yo sé que me hago odiar. Anteayer todo era frío, la infancia y la adolescencia la vivimos así, fría, de trabajo escuela y desvelos, yo tomaba el papel del hombre que en casa jamás hemos de tener, sí, es cierto, tengo un hermano  y ella una pareja , pero a fin de cuentas siempre estuvimos ella  y yo.

       Me extrañan sus reclamos y la insistencia de acompañarnos a todas partes,  ya no quiero estar más cerca de ella, al menos no por largo tiempo, es mi inconsciente el que siempre actúa y se rebela contra ella,  la hace sentir mal y explota contra ella...

       No lo soporto, me es molesta e intolerante su presencia prolongada, es decir, la mayoría de mi vida estuve sola , y ahora quiere compañía, pero ella me acostumbró a la soledad. Los años la están ablandando y hasta un diez de mayo le resulta relevante, cuando antaño yo recuerdo que los ignoraba,  le daba igual, si llegábamos con alguna manualidad la mandaba al diablo y ahora qué, ahora todo le importa....

lunes, 16 de febrero de 2015

"Si te acuerdas de mí, no me menciones porque vas a sentir amor del bueno".

Si martirizan mi cuerpo por instrucciones y necesidades meramente
médicas, yo creo en la ciencia, pero te extraño.

Tú nunca fuiste ciencia y sin embargo creía en ti,
todo lo curabas, igual que las agujas,
causabas un fenómeno semejante al de la creación del Universo.

Solías ser fuente, goteo de luz,
de esperanza, y algunas veces de humanidad.
porque en tus labios la humanidad era una.

Se me antojan tus besos, se me acaban y repiten las palabras.

Por la mañana descubrí que la medicina todo lo puede,
casi todo porque no cura ausencias, "Tú tenías mucha razón
le hago caso al corazón y me muero por volver".

Saikano

domingo, 1 de febrero de 2015

"Los monstruos también nos enamoramos"

Las personas que se hallan incapaces de amar, son las más intensas, las más susceptibles a la actividad inhumana del amor, porque si no fuera asi, serían simples humanos. Pero son mounstros inconclusos, no terminados y   necesitados del amar, los más infelices y desgraciados a la hora de aprender a amar, pero algo es seguro , ellos también se enamoran.

El colmo de los mountruos es que ellos no asumen valor, arrojan y envuelven las cosas que quieren como si jamás las volvieran a ver, como si ya no fueran necesarias ,  las envuelven en cajas, las ocultan y trituran  en armarios taciturnos, donde los escenarios no siempre son suficientes para la memoria. Y no los culpo comunican el amar a altas horas de la noche, entre llamadas telefónicas, mensajes o actos desesperados de  lascivos y  tiernos besos , querirendo succionar el sueño y el amor de sus seres amados. Como no lo logran se van desvaneciendo, entendiendo que son ellos y no aquellos los que erraron en su condición de mountrous ordinarios, exigiendo más de lo que siempre podían dar.

En realidad los mounstrous verdaderos no viven debajo de las camas de los niños, la verdad es que ellos viven debajo de las almohadas (una realidad no muy alejada del subsuelo) donde se germinan amores, contaminados de pesticidas y sueños fallidos, ellos se alimentan de cartas, poemas y flores. Murmuran que algunos, incluso viven de dulces o chocolates.