Miento cuando beso a otros, miento porque todas las melodías me hacen recordarte, las noches de desvelos, las llamadas a deshoras, el amor que florecía, tu sonrisa.
Sigues guardado en mi corazón, en los rincones musicales de cada músculo...
Extraño tu boca, de pez, húmeda, fuerte, succionadora de oxígeno y dadora de vida, extraño las verdades completas y únicas que profesamos.
Extraño verte enloquecer, perderte, y perderme...
Extraño que sea inútil, que las palabras ya no salgan de mis dedos, porque están ya gastadas, extraño tu carne, tu sexo y el amor, la poesía, los cuentos que me leías, pero aún más los que escribías.
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