domingo, 16 de junio de 2013

Carta de cobardía al ángel que de negras alas me enlutó …

Carta de cobardía al ángel que de negras alas me enlutó …
Querido poeta muerto:
Temo decir que el mes de junio no me es ajeno, me es tan conocido como las calles y lugares que juntos recorrimos, por cobardía evito pasar por Madero, ya que fue la calle llena de gente quien nos cobijó la noche lluviosa de marzo.

Cómo definirías ahora esto?, tú quien siempre tenías definiciones a cualquier palabra?, yo lo llamaría melancolía, tristeza,  y tu palabra favorita “depresión”, ya no llueve como aquella tarde en la Alameda gris. Me has hecho detestar la lluvia.

Qué extraño?: Al hombre que me enseñó a pronunciar palabras de poesía pura, palabras como “Ángel”, “te quiero”, “canela”  y  “depresión” ,  incluso mi nombre… el cual conscientemente repito con tu voz.
Cuando me despedías frente a catedral, aún con el frío,  no quería dejar de abrazarte, y  todo debía quedarse así anónimo, y ahora seguirías aquí, pero fatal fue aquél beso que tierno me hizo fijarme aún más no en el hombre, si no en el poeta y músico, tus ojos llenos de amor.
Aunque me creyeras la peor de las putas, la peor de las mujeres… yo te quise y así fue, breve, y aún sueño tu cuerpo desnudo,  el lunar de extraña y hermosa forma que descansa sobre tu pecho, del cual me enamoré…

Sé me odias y qué más da?, si el amor fuese siempre así   no existiríamos, disculpa si fui cruel, si preferí huir, al hacerte creer que todo iba ir bien,  cuando repetías “no me dejes”, y yo fui lejos volé, el reloj me hacía correr, la hora quizá o mi miedo al final.

Tachame de culpable, despiadada y malvada, hazlo que bien sabes que me alimentas , me hieres al hacerlo.
Y te digo adiós mi maníaco y efímero amor, con el sabor en los labios del primer café, el olor a libros que nos rodeó  y las canciones que amamos, no me llevo nada, pues la nada se convierte en todo, sumergirme en la miseria del ayer, será mi último canto aquí.
Decir adiós… pero que cruel! …
Que cruel resultó no refugiarme en tu corazón…  dulce, tierno y sucio al que desprecié, no por deshumana, sino por las mismas razones que ya conoces…

Aquel extraño  hotel, será único testigo de lo que jamás fue, el sudor, y las lágrimas que sólo pensé y olvidé producir, serán únicas para ti, al hacerme por pasión y amor, lo que los humanos llaman… amor… (de inocua e inadecuada forma lo escribo).





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