Carta de
cobardía al ángel que de negras alas me enlutó …
Querido
poeta muerto:
Temo decir
que el mes de junio no me es ajeno, me es tan conocido como las calles y
lugares que juntos recorrimos, por cobardía evito pasar por Madero, ya que fue
la calle llena de gente quien nos cobijó la noche lluviosa de marzo.
Cómo
definirías ahora esto?, tú quien siempre tenías definiciones a cualquier
palabra?, yo lo llamaría melancolía, tristeza,
y tu palabra favorita “depresión”, ya no llueve como aquella tarde en la
Alameda gris. Me has hecho detestar la lluvia.
Qué
extraño?: Al hombre que me enseñó a pronunciar palabras de poesía pura,
palabras como “Ángel”, “te quiero”, “canela” y “depresión”
, incluso mi nombre… el cual conscientemente
repito con tu voz.
Cuando me
despedías frente a catedral, aún con el frío,
no quería dejar de abrazarte, y
todo debía quedarse así anónimo, y ahora seguirías aquí, pero fatal fue
aquél beso que tierno me hizo fijarme aún más no en el hombre, si no en el
poeta y músico, tus ojos llenos de amor.
Aunque me
creyeras la peor de las putas, la peor de las mujeres… yo te quise y así fue,
breve, y aún sueño tu cuerpo desnudo, el
lunar de extraña y hermosa forma que descansa sobre tu pecho, del cual me
enamoré…
Sé me odias
y qué más da?, si el amor fuese siempre así
no existiríamos, disculpa si fui cruel, si preferí huir, al hacerte
creer que todo iba ir bien, cuando
repetías “no me dejes”, y yo fui lejos volé, el reloj me hacía correr, la hora
quizá o mi miedo al final.
Tachame de
culpable, despiadada y malvada, hazlo que bien sabes que me alimentas , me
hieres al hacerlo.
Y te digo
adiós mi maníaco y efímero amor, con el sabor en los labios del primer café, el
olor a libros que nos rodeó y las
canciones que amamos, no me llevo nada, pues la nada se convierte en todo,
sumergirme en la miseria del ayer, será mi último canto aquí.
Decir adiós…
pero que cruel! …
Que cruel
resultó no refugiarme en tu corazón…
dulce, tierno y sucio al que desprecié, no por deshumana, sino por las
mismas razones que ya conoces…
Aquel extraño hotel, será único testigo de lo que jamás
fue, el sudor, y las lágrimas que sólo pensé y olvidé producir, serán únicas para
ti, al hacerme por pasión y amor, lo que los humanos llaman… amor… (de inocua e
inadecuada forma lo escribo).

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